Mario Anteo: Escritor Historico

Rubén Eduardo Rodríguez Valero


La literatura en México ha jugado un papel determinante en la cultura de este país. A lo largo de los años hemos tenido grandes escritores que han puesto en alto el nombre de México: Carlos Fuentes, Octavio Paz, José Agustín, Alfonso Reyes. Por citar algunos. Durante mucho tiempo siempre se creyó que la literatura en tierra azteca solo nacía en el centro del país, que fuera de la gran Tenochtitlan no existía la cultura. No tardo mucho tiempo para que un grupo de jóvenes escritores –David Toscana, Elmer Mendoza, Daniel Sada, Mario Anteo- comenzaran a cambiar esa percepción que se tenia de las letras en nuestro país. Pronto fueron llamados como los “Norteños” o “Narradores Norestenses”. Ganándose un nombre propio, ganando reconocimiento internacional, y tratando de dejar atrás, que la literatura en el norte solo era Alfonso Reyes. En el marco de este hit literario por los escritores nacidos en la zona árida del país. He de mostrar la vida de uno de los precursores de este movimiento, el escritor regiomontano: Mario Anteo.

 

Mario Anteo es un hombre que nació en 1955 en la capital del estado de Nuevo León. Desde muy joven mostró una inclinación hacia las letras, nunca lo dudo y nunca desistió, sus padres le dieron un total apoyo, algo raro para aquellas épocas, donde en Monterrey se creía que el éxito se basaba en el trabajo duro. Mario Anteo durante su vida ha combinado la literatura con la enseñanza, ya que imparte clases en su alma Mater, la UANL, en la facultad de filosofía y letras.

 

Es un hombre de mediana estatura, que nunca pierde la sonrisa. En el cabello se notan sus años recorridos, sus años de sabiduría. Su complexión delgada viene a enmarcar el cliché de los escritores. Sus serios ojos desentonan por momentos con su risa, es un hombre que ríe mucho y proyecta felicidad. Su cabello un poco desaliñado lo hace ver como el perfecto escritor.

 

La entrevista se llevo acabo en un maravilloso lugar, que reúne miles de relatos fantásticos. La ex Estación del Golfo, hoy Casa de la Cultura, es el marco perfecto, para dialogar sobre las letras. La Casa de la Cultura otrora santuario del progreso industrial, con sus grandes trenes de vapor, hoy sirve como refugio a los artistas que buscan un lugar donde expresarse, o a las personas de edad avanzada que buscan la nostalgia del Monterrey que se fue. En todo el lugar dentro y fuera, se pueden ver, todas las generaciones reunidas en este emblemático lugar, niños apresurados para llegar a tiempo a sus clases de dibujo, hombres de edad avanzada que dialogan sobre el museo del ferrocarril y sus hazañas como maquinistas, jóvenes creadores soñando con su próxima obra maestra. Es en este lugar de arte, de cultura y conocimiento donde el escritor se desenvuelve mejor.

 

“…No es necesario la carrera de letras para ser escritor, eso es obvio, incluso hay quienes te dicen que estorba. Pero claro hay grandes estudiosos de las letras como Vargas Llosa que no les estorba la carrera”

 

“Desde joven supe que mi vida estaría ligada a las letras. Desde la secundaria y fue algo que se confirmo cuando estaba en presa, al leer Demian de Herman Hasse supe que iba a ser narrador. De hecho supe que genero literario iba a desarrollar, supe que seria narrador”

 

Mario Anteo es un hombre que ha construido una carrera desde abajo, nunca le han regalado nada. Ha ido picando piedra poco a poco hasta ganarse el reconocimiento que ahora tiene en el mundo de la literatura. Es un hombre honesto con su trabajo, que nunca crea “verdades falsas” para ganar lectores, siempre escribe de lo que el sabe y conoce como cierto. Es un hombre entregado a su familia como a su trabajo. Su obra es de las más reconocidas en la localidad, ya que logra un lenguaje rico y accesible para todo lector, sin dejar de lado la profundidad de los temas que trata.

 

“Yo caí en una depresión terrible. Abandone la carrera, me mude al DF me volví medio hippie anduve vagando por toda la capital. Ahí conocí a Emilio Carballido, el cual me dio recuerdos muy interesantes. Regreso a Monterrey, y trato de ver si puedo revalidar mi año de estudiante, por que yo daba clases en el Tecnológico, y corría el rumor de que nadie podría dar clases sin titulo. Regreso a las clases y termino ya tarde. Y ahí fui escritor profesional.

Mi primer cuento lo publico en una sección dominical de El Porvenir, una muy buena sección, a los 18 años fui escritor publicado”

 

Mario Anteo perteneció a la primera camada del Centro Estatal de Escritores, el cual inicio operaciones en 1987, teniendo como primera generación a: Gabriel Contreras, Sergio Cordero, Carlos Gonzáles Covarrubias, José Jaime Ruiz, Horacio Salazar, Arnulfo Vigil y por supuesto Mario Anteo Hinojosa. Gracias a esta beca publico su primer y única novela hasta la actualidad, El reino en celo. La cual el propio escritor define como su libro mas difícil, al tener una mayor preferencia por el relato cortó. Tiempo después gana una beca de CONARTE, donde publica el libro de cuentos, Trampas de jardín, publicado por Ediciones Castillo. Donde regresa a lo que mejor sabe hacer el cuento corto. En el año 2002 publica su libro mas exitoso Hervor de Riel, editado por CONARTE-FCE, el cual maneja el cuento histórico, cada cuento narra las ultimas horas de vida de los personajes historias de la revolución mexicana. En 2004 gana una beca del Centro Rockefeller, en San Antonio Texas, ese mismo año obtuvo el premio UANL a las artes.

 

“Siempre me ha interesado mucho la historia, la de los griegos y la de Monterrey. Después de leer libros de la fundación de Monterrey, me di cuenta que la historia de la ciudad de Monterrey es una verdadera historia épica, con todos los elementos necesarios para hacer una gran novela de ficción. Muchas de estas cosas son datos que los historiadores no ocultan pero tampoco los publican.

 

Yo soy un cuentista, yo soy de los que busquen terminar sus historias en una sola sentando, soy un escritor de estados de animo, cuando me siento bien escribo, cuando no, pues no. No cambiar de tono, tener dos o tres personajes. Y un novelista es todo lo contrario”. Añade.

 

Durante mucho tiempo ha dedicado su vida a impartir diversos talleres de literatura en la ciudad. Siempre ha tratado de ser un maestro o instructor que apoye y aliente la creatividad de sus alumnos, pero recuerda una ocasión donde “acabo” con la carrera de una escritora. Cuenta que en un taller que impartió en la Casa de la Cultura, en una sesión se río del cuento de una joven, la cual lloro hasta las lágrimas, por que pensaba que se estaba burlando de sus intenciones literarias, la mujer se paro y se fue, nunca volvió. Tiempo después le contó a otro miembro del taller, que Mario Anteo le había quitado un premio noble a México. Después de esa vez, nunca más ha vuelto a reírse del cuento de alguien. Para no hacer que México pierda más nobeles.

 

“Yo he dejado mucho de leer, he sido seducido por las nuevas herramientas tecnológicas, me gusta el Facebook, el MSN y todas esas cosas. Por eso hoy no puedo decirte muchos escritores de la localidad, conozco a los mas famosos, los he leído. Si no fuera por mi columna semanal en El Norte yo hace mucho que hubiera dejado de escribir, hoy llevo más de 500 columnas, eso ha mantenido mi pluma caliente. Si tú como escritor dejas de hacerlo, cuando intentas regresar no vas a poder”

 

“Nunca cambiaria la carrera de letras, es cierto vivimos con hambre, pasamos penurias, para nosotros siempre hay crisis. Pero esta carrera te dejara satisfacciones que ninguna carrera te dejara”

 

Quizás Mario Anteo como muchos escritores mexicanos nunca gane el Premio Nobel de literatura, pero es un escritor entregado a su profesión que cuento tras cuento entrega todo de si par dejar al lector satisfecho. Una leída a su Hervor de Riel o El reino en celo, nunca estará de más, siempre es bueno impregnarnos de lo que somos y de dónde venimos.